Me encuentro aquí,
A media luz, semidesnuda,
Y bebiendo licor.
Afuera, una feroz lluvia
Castiga la tierra.
Un voraz viento,
Sacude los árboles,
Y un escalofriante rayo,
Ilumina la moribunda oscuridad del campo.
La tenue luz,
El licor,
La noche tormentosa
Y mi mente, te traen hasta aquí.
Me acomodo en el sillón
Y dejo que mi mente vuele.
Empiezo a sentir tu perfume,
Siento tus labios en mi cuello,
Mis pecho, mis hombros, mi vientre,
Mi cintura, mi cadera.
Mis manos recorren tu espalda,
Mis uñas suavemente van clavándose en tu piel,
Acaricio tus fuertes brazos,
Tu hermoso rostro.
Tu boca sigue bajando,
Hasta ese punto exacto de mi ser,
De mi excitado cuerpo,
Donde entre pliegues que vas descubriendo
Centímetro a centímetro
Me voy sintiendo en el cielo.
Tus manos aferradas a mis muslos,
Parecen entrenadas, saben justo que hacer.
Vuelves a mis pechos,
Te recuestas encima de mí,
Siento tu sexo, cerca del mió,
Entreabriendo mis piernas
Accedo sutil, pero firmemente,
A que me hagas tuya.
A tenerte dentro mió.
Y te voy sintiendo,
Cada vez más,
Y un húmedo placer
Surge de mi interior,
Mientras que una erótica sensación
Me recorre el cuerpo.
Y estoy completamente entregada,
Y nos besamos,
Y nos tocamos…
Tus manos sudadas en mi pecho,
Tus besos en mi cuello…
Y ahora tengo el control,
Y galopo al ritmo del amor,
Te domo cual potro endemoniado…
Que placer me da ver tu cara de gozo,
Sentir tu respiración
Nuestros cuerpos pegoteados
Calientes, sudados…
Una electricidad me recorre de punta a punta
Me eriza la piel,
Siento que estoy por morir de pasión.
Y finalmente, explotamos de goce,
Y tu néctar, fruto de este encuentro desenfrenado
Invade mi ser…
Y me desvanezco de deleite sobre tu pecho…
Y de pronto, abro los ojos
Y la tormenta paso,
Las rodillas me tiemblan,
Pero no te veo a mi alrededor
Mi mano en mi entrepierna
Mi respiración exaltada,
Embriagada de frenesí,
A media luz,
y aquí sola, en el sillón…
*
Sany